Submarino E-1 (Gür)

Submarino E-1 (Gür)

Submarino E-1 – Gür

Constructor Quilla Botadura Entrega
Echevarrieta y Larrínaga, Cádiz 25/03/1929 22/10/1930 27/12/1934

Los C que nunca fueron

El 9 de julio de 1926 el Rey Alfonso XIII firmaba en la Embajada de España en Londres el Real Decreto-Ley que autorizaba la construcción de 12 submarinos de tipo C para la Armada Española. Este Real Decreto ampliaba el número de submarinos de este tipo a un total de 18 ya que los 6 primeros estaban siendo construidos en Cartagena, según los planes aprobados en 1922.

Las dificultades económicas y las presiones de las potencias extranjeras que se habrían de producir en los años siguientes, impidieron que la construcción de dichos buques se llevara a cabo. Sin embargo, un mes después de la publicación de este Real Decreto se produjeron una serie de sucesos que habrían de cambiar la historia del Arma Submarina Española.

En agosto de 1926 se desplaza a España el capitán de corbeta Wilhelm Canaris, de la Reichsmarine, como representante comercial de la N.V. Ingenieurskantoor von Scheepsbouw, una firma holandesa dedicada a la construcción de submarinos, con el fin de ofrecer sus proyectos de construcción de submarinos a la Armada Española.

La N.V. Ingenieurskantoor von Scheepsbow

El artículo 191 del Tratado de Versalles, con el que culminó la Primera Guerra Mundial, impidió a Alemania la construcción de submarinos. Sin embargo, la eficacia demostrada por este arma durante los años anteriores estimuló a Alemania a idear formas para poder acceder a este tipo de armas. Con tal motivo, en 1922, un grupo de ingenieros procedentes de varios astilleros alemanes, fundaron en La Haya (Holanda) una compañía que se denominó N.V. Ingenieurskantoor von Scheepsbouwy cuyos objetivos eran la construcción de submarinos para la exportación. Esta compañía se creó, además de por los propios intereses de la Armada Alemana, para satisfacer una serie de acuerdos e intereses con países como Argentina, Italia, Suecia y, como veremos más adelante, con España.

La empresa se fundó con un capital social de 12000 guilders, puestos a partes iguales por la AG Vulkan, de Hamburgo, los dos astilleros pertenecientes a la KruppGermaniawerft, en Kiel, y AG Weser, en Bremen. Al frente de la empresa, como director técnico, se nombró al Dr. Hans Techel y, como director comercial, al capitán de corbeta Ulrich Blum. Mientras que la situación de la nueva compañía se legalizaba, ambos trabajaban en una oficina provisional de la Germaniawerft, reuniendo al equipo técnico necesario.

Argentina perdió el interés por construir una potente flota submarina y España, con sus ambiciosos planes de construcción de submarinos se convirtió en el objetivo estratégico para esta y otras firmas. Sin embargo, el interés de España por los proyectos de la IvS decayó hacia 1925. Con ello, la IvS intentó ganar el contrato para la construcción de dos pequeños buques para la Armada Turca.

El fracaso en la contratación de estos proyectos puso en dificultades económicas a la firma que no se vio respaldada económicamente por las empresas fundadoras. Por ello tuvo que recurrir a la Armada Alemana que, para evitar problemas políticos, trasvasó fondos a través de su Sección de Transporte Marítimo a la Mentor Bilanz, una empresa interpuesta dedicada a el asesoramiento financiero. Su director era el teniente de navío Hans Schottky y era la persona encargada de coordinar las gestiones. Junto con esta compañía se fundaron otras encargadas de la preparación de la nueva Arma Submarina alemana.

Por fin, la IvS consiguió su primer contrato para la construcción de dos submarinos para la Armada Turca derivados del proyecto del submarino costero UB III. Los submarinos fueron construidos en Fejenoord y puestos en marcha en 1927, iniciando una exhaustiva fase de pruebas realizadas por submarinistas alemanes «retirados», hasta su entrega a la Armada Turca un año después. A este siguieron otros contratos con Finlandia, Italia, Suecia, Rumanía, Chile, Argentina y Rusia.

Entre 1926 y 1929, las conversaciones con el Gobierno Español llevaron a la construcción del E-1 mediante la cesión de tecnología, materiales y hombres a los astilleros Echevarrieta y Larrinaga, de Cádiz.

Horacio Echevarrieta

Como consecuencia de la visita de Canaris a Madrid, el Gobierno Español envió a Horacio Echevarrieta a Berlin con el fin de negociar con Canaris y los otros componentes de la Sección de Transporte Marítimo de la Armada Alemana la construcción de submarinos con tecnología alemana.

Horacio Echevarrieta y Maruri, industrial vasco de apasionante historia e ideas republicanas, había adquirido en 1918 los astilleros gaditanos de Vea Murguía, propiedad de la Constructora Naval Española, que pasaron a ser los astilleros de Echevarrieta y Larrinaga.

En julio de 1921, Abd-el Krim sublevó a las kábilas del Riff contra España, iniciando una ofensiva que llegó hasta Monte Arruit. Los defensores de esta plaza fueron obligados a rendirse y una columna de prisioneros españoles formada por 454 militares y unos 166 civiles, fue trasladada a Axdir, sobre la Bahía de Alhucemas. La liberación de los prisioneros españoles suponía el pago de un rescate de 4.000.000 de pts, así como la liberación de los prisioneros rifeños. Tras varios intentos de negociación, Horacio Echevarrieta, al que le unía cierta amistad con Abd-el-Krim, pagó el rescate, ganando una gran notoriedad en la Corte, a pesar de su encendido republicanismo.

En 1925, Echevarrieta había llegado a un acuerdo con el Ministerio de Marina para realizar la construcción de torpedos con destino a los buques españoles, hasta entonces importados de Italia, haciéndose cargo de la Fabrica Nacional de Torpedos, propiedad de la Marina, y recibiendo los fondos necesarios para la puesta en producción. De esta fábrica nunca llegó a salir un solo torpedo y el contrato entre la Marina y Echevarrieta se cancelaría en 1933. Los astilleros Echevarrieta y Larrinagaobtuvieron el contrato para la construcción de un buque escuela para la Armada Española. Este buque fue entregado en 1927 bajo el nombre de Juan Sebastian de Elcano y en la actualidad sigue prestando servicio en nuestra Armada.

La construcción del E-1

A pesar de no haber recibido del Gobierno Español ningún compromiso oficial, a la vuelta de su viaje a Berlín, Horacio Echevarrieta inició por su cuenta la construcción de un submarino que, a su término, sería vendido a la Armada Española.

Los astilleros de Cádiz no estaban preparados para la construcción de un buque de estas características y su trabajo se limitaría al ensamblaje de las piezas que serían fabricadas en Holanda, Alemania y Suiza. El proyecto elegido se basaba en el modelo Pu-111, diseñado en 1918, que nunca se llegó a construir pero incorporando las mejoras técnicas surgidas en los últimos años.

La quilla se puso el 22 de marzo de 1929 y un grupo de técnicos alemanes encubiertos comenzaron a ensamblar las piezas que llegaban desde los astilleros de Fejenoord. Tras varios retrasos, fue botado el 22 de octubre de 1930, recibiendo la denominación provisional de E-1, con la asistencia del Dr. Techel de la IvS.

Las pruebas de mar se iniciaron en mayo de 1931. Para su realización se destacaron un grupo de oficiales submarinistas alemanes encabezados por Lothar von Arnauld de la Périére, excomandante del U-35 y uno de los ases de la Primera Guerra Mundial. Entre los oficiales destacados se encontraba uno que habría de hacerse tristemente famoso: Harald Grosse que, al mando del U-34, habría de hundir al submarino C-3 el 12 de diciembre de 1936, durante nuestra Guerra Civil.

La venta del E-1

Echevarrieta trató infructuosamente de vender el E-1 a la Armada Española. El precio quedó fijado en 13 millones de pesetas pero la compra nunca se llegó a realizar. En vista de la situación, Echevarrieta decidió buscar un comprador extranjero.

Polonia se interesó por el buque pero fue finalmente la Armada Turca, por medio de Lothar von Arnauld de la Périére, en aquel entonces profesor de la Academia Naval turca, que informó al Estado Mayor turco de la disponibilidad del submarino, quién lo adquirió finalmente por la suma de 9 millones de pesetas.

Bajo la bandera turca

La entrega a la Armada Turca se realizó en Valencia el 27 de diciembre de 1934, recibiendo el nombre de Gür. Durante su viaje a Turquía, toda la tripulación excepto 4 oficiales eran ¡alemanes!

El Gür (Cortesía de Cem D. Yailali)

El Gür sirvió en la Armada Turca hasta 1947. El 28 de mayo de 1948, Turquía dio el mismo nombre a un nuevo submarino transferido por los Estados Unidos, el Chub, que fue dado de baja en 1977. En la actualidad Alemania está construyendo un nuevo Gür para la Armada Turca.

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