Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel

Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) en abril de 1901. Ingresa en la Escuela Naval en 1916 con el empleo de Alférez de Navío, sirviendo en los buques Laya, Osado, María de Molina, Arcilla y Cartagenera.

En agosto de 1923 se incorpora como alumno a la Base de Submarinos y, al terminar el curso, es nombrado 2º Comandante del A-3 hasta marzo de 1926 que, ya como Teniente de Navío, toma el mando del submarino A-1. En abril de 1928 deja el mando de este buque para efectuar el Curso de Guerra Naval, incorporándose a su término, en octubre de 1930, a la Flotilla de Submarinos de El Ferrol, como Jefe de Estado Mayor. En abril de 1931, como Capitán de Corbeta, toma el mando del C-3, que dejará en abril de 1933 para pasar al Estado Mayor de la Base Naval de Cádiz.

En febrero de 1935 se incorpora a la Flotilla de Submarinos de Cartagena como Jefe de Estado Mayor y en abril de 1936 vuelve al Estado Mayor de la Base Naval de Cádiz, donde le sorprende el Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936, participando activamente en los sucesos.

En noviembre de 1936 embarca en el destructor italiano Pigafetta que le traslada, junto a otros jefes y oficiales, a la Base Naval de La Maddalena en Cerdeña. Durante su estancia en Italia efectúa varios cruceros de guerra en los submarinos italianos Topazzio (CC Caputti), Glauco (CC Baslini), Berillo (CC Pratto), Millelire (CC Ginocchio), Ettore Fieramosca (CC Bartalesi), Serpente y Pietro Mica. Estuvo saliendo continuamente y sin descanso entre misiones, haciendo 87 días de mar y más de 600 horas de inmersión.

El 20 de abril de 1937, en aguas de Cabrera (Baleares) toma el mando del submarino General Mola (ex –Archímede), con el que inicia una serie de cruceros de guerra y ataques al tráfico en la costa mediterránea republicana y en el Estrecho de Sicilia. En el transcurso de estas acciones hunde al cañón los paquebotes Granada y Rápido, y con torpedos a los vapores Cabo de Palos y Hannah (Holandés), cargados con material de guerra. Fernández de Bobadilla había aceptado el mando de este buque a pesar de ser advertido que, en caso de ser atacados, el Gobierno Nacionalista no podría responder de ellos ya que oficialmente “no existían”. Así ocurrió cuando, frente a Barcelona, aguantó durante dos horas el ataque con cargas de profundidad de dos cruceros ingleses de la Comisión de No Intervención. Hizo unos 50 días de vigilancia ante Cartagena, base de los destructores y lanchas rápidas republicanas y más de 2000 horas de inmersión.

En junio de 1938 desembarca para pasar al Estado Mayor de la Armada en Burgos como Jefe de la Sección de Organización, por su mal estado de salud, a pesar de sus protestas y deseos de continuar al mando del submarino hasta el final de la guerra.

En agosto de 1939, como Capitán de Fragata, toma el mando del minador Júpiter, cesando en abril de 1941 al ser nombrado Jefe de la Base y Flotilla de Submarinos de Cartagena, mando durante el cual asciende a Capitán de Navío y que desempeña hasta junio de 1947 cuando toma el mando del crucero Almirante Cervera. En este tiempo se produjo el desgraciado accidente del C-4, estando al mando de la Flotilla. En junio de 1949 es nombrado Jefe de Estado Mayor del Departamento Marítimo de El Ferrol y en octubre de 1950, agregado naval a la Embajada Española en Londres, destino en el que asciende a Contralmirante en junio de 1953.

Como Almirante fue Jefe del Sector Naval de Cataluña, Jefe de la 2ª División de la Flota, Comandante General del Arsenal de Cartagena, Comandante General de la Flota, Jefe de la Jurisdicción Central de la Armada, Capitán General del Departamento de El Ferrol y, finalmente, Jefe de Estado Mayor de la Armada, en el que cesa en abril de 1967 al pasar a la reserva por cumplir la edad reglamentaria.

Comprometido con el desarrollo del Arma Submarina, vivió las horas bajas de nuestra flota submarina, cuando nuestros submarinos quedaron reducidos al triste papel de “liebres” para el adiestramiento antisubmarino de los buques de superficie, en plena furia de la “modernización”, sin que se desarrollase la más mínima doctrina ofensiva para el Arma Submarina. Era la época del “Treinta y Único” y los “Pepos” (S-21 y S-22).

Suya fue la idea de adquirir de los alemanes los planos del Tipo VIIC, para iniciar en Cartagena la construcción de seis unidades; proyecto que se frustró a la larga y que quedó reducido a la compra del averiado U-573 (G-7 y luego S-01), también a propuesta suya.

El Almirante D. Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel falleció en Vilassar de Dalt, en agosto de 1978, estando en posesión, entre otras muchas condecoraciones, de la Medalla Militar Individual.

FuenteIgnacio Fernández de Bobadilla

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