Los submarinos son naves que si por algo se caracterizan es por su discreción. Patrullan los mares esforzándose por pasar inadvertidos, por ello, no es de extrañar que incluso los más avezados pescadores puedan ejercer su dura profesión durante muchos años sin haber visto ninguno.

La silueta de un submarino en superficie siempre es objeto de atención y es fácil suponer la sorpresa que se llevarían los pescadores que en enero de 1959 descubrieron en aguas del Cantábrico un submarino a la deriva. La mítica camaradería que existe entre las gentes de la mar les obligó a dejar sus quehaceres y acercarse a la nave de guerra para ofrecer su ayuda. ¿Cómo iban a imaginar que en aquel submarino no había NADIE?.

Tras comprobar que la nave estaba desierta, la tomaron a remolque y la condujeron al puerto guipuzcoano de Pasajes donde entrarían el día 6 de enero con tan singular “regalo de Reyes”.

Las autoridades fueron puestas al corriente y desde la Armada se ordenó una inspección del submarino. La persona encargada de llevarla a cavo sería el por aquel entonces Capitán de Fragata D. Francisco Núñez de Olañeta quien estaba al cargo de la Estación Naval de La Graña.

Francisco, era sin duda, persona muy cualificada para este trabajo, pues siendo como era submarinista, participó en la Guerra Civil como 2º comandante de los General Mola II y General Sanjurjo, llegando a comandar este último en fechas posteriores al conflicto. Además era natural de Fuenterrabía, localidad muy cercana a Pasajes lo que siempre es una ventaja.

Pronto pudo constatar la identidad del barco, que no era otro que el HMS Virulent, de la Royal Navy. Este submarino había sido construido por los astilleros Vickers Armstron (Newcastle-on-Tyne) en el año 1943 y pertenecía a la exitosa clase “U” de submarinos costeros, concretamente a la III generación, también llamada clase “V”.

Tras dos años al servicio de su Graciosa Majestad fue transferido a Grecia donde sirvió con el nombre de Argonaftis desde 1946 hasta 1958, año en el que volvió a manos británicas. A finales de ese mismo año, se decidió su desguace y se procedió al traslado a remolque desde su base en Malta al astillero en que había sido construido.

Parece ser que debido al mal tiempo, el remolque se rompió el día 15 de diciembre cuando navegaban por el Cantábrico perdiéndose el rastro al submarino hasta que fue “pescado” como ya hemos comentado.

El informe realizado por Olañeta (que nos ha facilitado el historiador Hixinio Puentes) del que surge este pequeño artículo consta de 12 páginas y abundante material fotográfico con los que se repasa el estado general del buque.

Cámara de motores

Francisco va recorriendo el submarino describiendo las condiciones de conservación y características de cada sección del mismo. En numerosas ocasiones hace comparaciones con lo que él llama “nuestros submarinos” refiriéndose a los de origen italiano G.M y G.S con mayor frecuencia. (por aquel entonces nuestra Arma Submarina contaba también con los de la serie D y con el G-7).

Nada mejor que recoger algunos pasajes del informe en los que nuestro oficial hacía hincapié y transcribirlos tal y como los leemos en este documento:

“… tanto el armario frigorífico como la cocina, son de gran capacidad.”

Es posible la instalación de un “snorkel” en (68) inexistente” (cabe destacar que en aquel momento nuestros submarinistas no contaban con ninguna unidad que incorporase tal dispositivo y no lo tendrían hasta que en el mes de octubre de ese mismo año se incorporase a la Flotilla el S-31 Almirante García de los Reyes).

Cuadro de maniobra

“CIRCUITO DE ALUMBRADO: …la instalación por muchos sitios, está levantada y destrozada. En el puente, para luz de remolque, llevaba dos grandes faroles (verde y rojo) amarrados manualmente a la bañera, por las bandas de fuera, y conectados a cuatro baterías no mayores que las de un camión, conectadas en serie y a la intemperie. Cabe preguntar, quien encendería estas luces durante la noche, si no llevaba ninguna persona a bordo. Curioso es también el hecho de que ningún cuadro eléctrico tenga puestos los fusibles correspondientes. Todos los “cartuchos fusibles” de distintos calibres están tirados y repartidos por todos los rincones del barco, mezclados con trapos, trozos de cable, máscaras antigás, chalecos y pulmones de salvamento, papeles rotos, libros destrozados y toda cuanta inmundicia se puede concebir. Un detalle curioso que prueba en que estado de policía se encontraban las cámaras, especialmente las de proa, Batería Pr. Y Mando, lo dá, el que tres cajas de basura, de las que corrientemente se emplean en los submarinos, estaban llenas de desperdicios y restos fermentados y descompuestos. De los servicios higiénicos, más vale no hablar. Todos los reconocimientos se hicieron gracias a unas portátiles que suministró el “Hernan Cortés”, junto con lámparas de minero.”

Cámara de torpedos de proa

“…de hidrófonos solamente existe la caja destrozada, lo mismo que del Director de Lanzamiento; del “ASDIC” (6) solo existe el “domo”, según el Buzo. …se nota un esmero especial, no tan solo en destrozar todo cuanto aparato especial llevaba el buque, sino en haber hecho desaparecer sus restos.” Seguramente hubiese sido este aparato el que más interés despertaría en Olañeta, no hay que olvidar que el gemelo de este submarino HMS Venturer tiene el honor de ser el primer y único submarino que hundió a otro sumergible estando ambos en inmersión, apoyando su ataque en sus sistemas de detección acústica.

De los tubos lanzatorpedos destaca: “…tiene un lujo de seguros para evitar cualquier posible accidente; bastantes más que en los nuestros…”

Cubierta y puente, abarloado al Hernan Cortés

Finalmente hace un resumen general en el que leemos:

La impresión del Jefe que suscribe sobre el estado del submarino es la siguiente:

Casco: En buen estado y bastante bien conservado, tanto interior como exteriormente.

Lastres: No se puede emitir opinión, las partes visibles en buen estado.

Superestructura: En regular estado de conservación, le faltan varias planchas de la cubierta de proa y popa.

Servicios principales de inmersión: En buen estado, aunque todos ellos están bloqueados.

Servicio de emersión: En buen estado.

Servicios auxiliares: La mayor parte destruidos, varios fácilmente reparables.

Servicios de transmisiones y especiales: Destruidos por completo.

Motores térmicos: En buen estado exterior.

Motores eléctricos principales y accesorios: En buen estado exterior.

Tubos de lanzar: En buen estado.

Baterías de acumuladores: En mal estado la existente. La de Popa está sustituida por lingotes de hierro.

Motores eléctricos auxiliares: La mayor parte en buen estado.

Servicios náuticos: Destrozado, excepto la aguja magnética.

Estado de policía del Submarino: Deplorable excepto las cámaras de torpedos. Motores y Popa. Las demás, especialmente los alojamientos de radio y aparatos especiales completamente sucias y con multitud de restos mezclados en la cubierta habitable.

No se encontró ninguna bandera de Código ni ninguna nacional.

La Graña 26 de Enero de 1959

EL CAPITÁN DE FRAGATA (S) (A.S)

FRANCISCO NÚÑEZ DE OLAÑETA”

Características del HMS Virulent

Clase V-Class
Total construidos 22
Completados 1943-46
Desplazamiento superficie
Desplazamiento sumergido
660 tons
740 tons
Eslora
Manga
Puntal
203ft 5ín (620m)
15ft 9in (4.8m)
15ft 10in (4.8m)
Propulsión 2 x Paxman
Potencia 615 hp
Motores eléctricos 2
Potencia 2 x 825shp
Baterías 2 x 112 cells
Cajones Dos
Velocidad Superficie 12.5kt
Velocidad Inmersión 9kt
Autonomía superficie 4,700nm/10kt
Autonomía inmersión 30nm/9kt
Cota máxima 300ft (91m)
Tubos 4 x 21in 533mm
Posición Proa
Torpedos 8
Cañón 1 x 3 in
Ametralladoras 3 x 0.303 in MG
Dotación 33

El submarino pasó dos años más esperando su destino hasta que en 1961 finalmente fue vendido a una empresa española como chatarra. 

N. del A.: El siguiente artículo ha sido publicado por la Revista Defensa ® dirigida por Vicente Talón en su sección titulada “Ayer noticia, hoy Historia” en su número especial Julio-Agosto 351-352. La amistad que mi buen amigo Serafín Trashorras comparte con el escritor Hixinio Puentes poseedor del informe del que surge este artículo ha hecho posible que hoy podamos disfrutar de este singular acontecimiento hasta ahora inédito. Por tanto en primer lugar mi agradecimiento a Hixinio Puentes por cedernos estos documentos y en justo merecimiento a Serafín Trashorras que ha tenido la generosidad de dejarme firmar este pequeño artículo.

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